“Socialism is a philosophy of failure, the creed of ignorance, and the gospel of envy, its inherent virtue is the equal sharing of misery.” "El socialismo es una filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia, y el evangelio de la envidia, su virtud inherente es la distribución equitativa de la miseria". -Winston Churchill.

25 septiembre, 2010

El Flagelo de la Corrupción I Parte

1. A NIVEL COMUNIDADES DE BASE



La corrupción en términos generales es mal uso público para conseguir alguna ventaja ilegítima y a la que están expuestos en mayor o menor grados los gobiernos, desde los más altos niveles y hasta los más bajos en la administración pública.

Naturalmente que para que haya falta de transparencia, que es la contraposición de la corrupción, debe existir un privado u otro ente público que hagan uso ilícito de una información privilegiada en detrimento del Estado normalmente.

Este problema en nuestra América Latina, no es algo menor y pienso que ya es hora de tomar, como ciudadanos, medidas serias y concretas para ir revirtiendo esta situación que naturalmente, nos daña de sobremanera, en nuestra vida cotidiana y de mil formas.

Es normal que a través de las diferentes redes sociales, leamos o escuchemos quejas muy fundadas respecto de este flagelo, a todo nivel, léase presidencial, parlamentario, alcaldías, municipios, concejales, Justicia, etc. Sin embargo, al parecer no nos hemos percatado que estas situaciones se dan por exclusiva responsabilidad de nosotros mismos, ciudadanos comunes y corrientes y que paradojalmente somos la inmensa mayoría, toda vez que a esas autoridades que criticamos, muchas veces con justa razón les elegimos con nuestros votos y con nuestros impuestos les alimentamos, sus ya abultadas cuentas bancarias.

¿Qué hacer entonces? Simplemente es cuestión de hacernos respetar y organizarnos adecuadamente. Es un trabajo arduo, quizá lento pero efectivo al final si actuamos con responsabilidad ciudadana.

Una forma ordenada, es la organización de la ciudadanía en los niveles más básicos de nuestra sociedad, que pueden ser los barrios, villas, colonias, veredas o como se les denomine y que un grupo de personas, citen a una reunión a sus vecinos y se hable de los temas que a ellos les afecta directamente y se propongan cursos de acción concretos y efectivos e idealmente lo más consensuados posible. Sabemos que en épocas de elecciones, los candidatos, que por lo general ya conocemos, pues se repiten el plato una y otra vez, entre sus múltiples actividades electorales, está las conocidas metodologías de trabajos en terreno, llamados recorridos “Puerta a Puerta”, en donde el candidato con su mejor sonrisa acude a nuestros barrios a pedirnos el voto. Es ahí donde tenemos, el primer grito de alerta, al rechazar a los corruptos o a aquellos que no se jugaron por nuestros intereses, pues se supone inequívocamente, que esas autoridades “nos representan a nosotros” y no a grupos elitistas, que son los que normalmente en el ejercicio de su trabajo público, a quienes les favorecen.

Otro curso de acción que se puede realizar en paralelo, es reunirse con nuestros compañeros de trabajo, en donde la gran mayoría sufre de los mismos problemas y en donde somos víctimas directas de la corrupción y tomar decisiones claras y precisas a quienes apoyar y a quienes no. Lo mismo en nuestra comunidad religiosa, sin que ello signifique, desde luego, transformar los templos en centros de discusión política, pero normalmente, en las Iglesias de cualquier credo religioso, existen salas de reuniones o salas de uso múltiple para el uso pastoral del párroco o pastor. Pues bien, solicitar la sala al responsable de la parroquia y avisar a la comunidad a una reunión informativa inicialmente.

Lo mismo, en los centros de padres de los colegios y/o escuelas en dónde estudian nuestros hijos, etc.

Una vez conformado al menos un barrio o una villa, o junta de vecinos, invitar a algunas personas relevantes y con característica de líderes de los barrios más próximos a una de nuestras reuniones, con el objeto que ellos en sus propias comunidades se multiplique este curso de acción y así sucesivamente, hasta organizar la ciudad, región, país. Estoy seguro que una vez iniciado el proceso, éste se multiplicará fácilmente, si actuamos con responsabilidad cívica, sin pasiones y buscando erradicar el mal. Por añadidura, los partidos políticos con una vez que su gente sufra realmente el castigo del pueblo, no me cabe duda que cambiarán sus posturas, pues los políticos viven de nosotros, los ciudadanos. No son nuestros Jefes, es al contrario, nosotros somos sus jefes y JUECES. Diferencia notable y verdadera.

Naturalmente que esto debe ser tomado con la máxima seriedad, disciplina espartana y toda la madurez política posible e idealmente haciendo máxima abstracción de nuestras posturas políticas, toda vez que está demostrado que lamentablemente, en todos los sectores políticos existen “servidores públicos” que sólo les interesa sus mezquinos intereses particulares, sean del partido que sean. Es decir, como nosotros, ciudadanos comunes y corrientes somos los que sufrimos en carne propia, las consecuencias nefastas de la corrupción y que son muchas, debemos elegir a personas que nos merezcan la confianza suficiente y no las personas que normalmente los partidos políticos designan entre cuatro paredes y nos obligan a votar por ellos en cada elección y como borregos obedecemos ciegamente.

Me han sugerido, no alargarme demasiado en mis escritos y por tanto, para redondear la idea, se hace supremamente urgente la organización de nuestras comunidades de base, en forma seria, responsable y alejada de todo sentimiento político partidista y así a nivel municipal, elegir a los mejores para alcaldes y concejales; a nivel regional o departamental, conforme sea la división política administrativa de nuestros países, elegir a los diputados o representantes, senadores y por último a nuestros Presidentes de Estado.

Conversaba hace unos días con una amiga española y me decía que entre Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Partido Popular, (PP) es casi lo mismo, toda vez que ninguna de estas mayoritarias fuerzas políticas españolas, dan real y efectiva solución a los problemas que si le atañen a los españoles. En México pasa otro tanto, en Venezuela ni qué decir, Chile, Ecuador, Argentina, Perú, etc. En general, nuestra Latinoamérica presentan índices preocupantes de corrupción y pienso seriamente que sí se puede lograr superar esta espada de Damocles que penden sobre nuestras cabezas y sobre nuestros hijos y generaciones venideras.

A raíz de las celebraciones del Bicentenario de nuestras Independencia Nacional, las voces de protestas contra los gobiernos imperantes, se levantaron con mucha fuerza y lastimosamente sólo se quedan en ello. Reclamos, desesperos, pero poca acción, teniendo nosotros el sartén por el mango y no lo queremos emplear y preferimos seguir perdiendo oportunidades para nosotros y para nuestros hijos.

Esta es la primera aproximación de cómo combatir la corrupción, en próximos artículos iré desarrollando más el tema, pues sí es importante para nuestras vidas y la de nuestros hijos.


1 comentarios:

Raul Zavala dijo...

No hay plazo que no se cumpla. Para este caso un pendiente personal que cumplo con le mayor agrado.