“Socialism is a philosophy of failure, the creed of ignorance, and the gospel of envy, its inherent virtue is the equal sharing of misery.” "El socialismo es una filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia, y el evangelio de la envidia, su virtud inherente es la distribución equitativa de la miseria". -Winston Churchill.

27 mayo, 2010

LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES EN COLOMBIA



Este domingo 30 de mayo, el pueblo colombiano concurrirá nuevamente, a cumplir son su sagrado derecho cívico de elegir al próximo Presidente de la República de Colombia, para el período 2010 – 2014.

Están en carrera nueve candidatos. Tres de los cuales representan al oficialismo (Juan M. Santos - Partido de la U; Noemí Sanín – Partido Conservador Colombiano; y Germán Vargas Lleras – Partido Cambio Radical) y los otros seis (Antanas Mockus – Partido Verde; Rafael Pardo – Partido Liberal; y Gustavo Petro – del PDA; Jaime Araujo - Asociación Social Afrocolombiana; Robinson Devia - La voz de la conciencia, voto abstencionista y por último Jairo Calderón - Apertura Liberal) a otras corrientes opositoras al Gobierno del Presidente Álvaro Uribe Vélez, quién después de ocho años de dirigir los destinos de Colombia, deja la Casa de Nariño.

De estos nueve candidatos, las encuestas dan cómo favoritos a Juan Manuel Santos y a Antanas Mockus y la lucha por alcanzar el Poder no ha estado exenta, de una interesante contienda electoral, que se manifiesta por todos los medios disponibles en nuestra sociedad actual, como lo es por ejemplo los medios de comunicación social masivos de radio, prensa, televisión, Internet a través de sus redes sociales, prensa digital, blogs de todo tipo y corrientes de opinión en que tanto candidatos como sus seguidores, dejan plasmados sus programas, intereses, ideas, y por qué no decirlo, los ataques al contendor, especialmente los más desesperados y que ven asombrados que el triunfo que creían seguro, se les escapa de las manos y sin posibilidad de hacer cambiar la intención de voto de la voluntad popular.

En otra oportunidad, tal vez nos referiremos a los candidatos que esta vez no tienen opción alguna de ser elegidos y trataremos de alguna manera el motivo de esa situación tan particular que se presenta en nuestra América Latina, en la obstinada lucha que dan algunos políticos sabiendo que sus posibilidades son nulas o muy escasas, especialmente aquellos que representan a un mismo sector y que lo hacen más bien por mezquinos intereses personales; que por el interés supremo de servir a la Patria, que debe ser la motivación principal de un político serio y transparente.


Dicho esto, es mi interés dedicar estas líneas a las opciones que en verdad se está jugando el pueblo colombiano, este domingo 30 de mayo, pues las posiciones son encontradas y las consecuencias, pueden llevar al ciudadano de a pié a lamentarlas en el futuro inmediato o congratularse de haber escogido bien.

La propuesta de Juan Manuel Santos, entre otras cosas es por un lado, dar continuidad a la Política de Seguridad Democrática iniciada por el actual Primer Mandatario, especialmente en la forma de enfrentar a los narcoterroristas de las FARC y el ELN.

Creo que es éste el principal caballo de batalla del candidato Santos y que es un tema que naturalmente importa a los propios colombianos como al resto de los pueblos latinoamericanos. Demás estar de mencionar que en otras materias, relativas a los frentes de Interior, Defensa, RR.EE. y Económicos, es mantener y acrecentar las políticas del actual gobierno en las áreas señaladas, tanto en su forma como en su fondo.

Santos, como ya lo han mencionado numerosos artículos en la prensa colombiana, regionalista y mundial es un político que se ha preparado desde su niñez para optar a dirigir los destinos de Colombia y sin desconocer sus méritos académicos y su formación profesional, es un personaje, que lucha por conseguir sus objetivos propuestos empleando cualquier medio a su alcance y que conlleve a la obtención de sus fines. Es decir, cualquier medio justifica el fin. Y eso desde mi modesto punto de vista, constituye el mayor peligro para un pueblo, que es dirigido por una persona de esas condiciones y conductas. Para nadie es un secreto, que Santos, se ha paseado por todos los gobiernos, sin importar su sello político o ideologías, buscando su figuración política y personal, en pos de su fin último.

No trepida en rodearse de los más oscuros personajes (por ejemplo, su asesor José Obdulio Gaviria y el mentado JJ Rendón, sólo para nombrar los más conocidos) si éstos le son útiles, como asimismo no escatima esfuerzo alguno, como por ejemplo incluir en su fórmula Vicepresidencial a un ex opositor del Gobierno de Uribe, como es el Ex Gobernador del Valle del Cauca (pertenecía al Polo Democrático Alternativo, PDA, partido de izquierda democrática) y ex Embajador ante las Naciones Unidas del Presidente Uribe; Angelino Garzón.

Es un político y lo ha reiterado, no le temblará la mano para invadir militarmente a otra nación, en persecución de los narcoterroristas, si fuese necesario, tal como se hizo en la llamada Operación Fénix, el 01 de marzo del 2008, cuando tropas colombianas, destruyeron un campamento del narcoterrorista Raúl Reyes, 2º hombre del Secretariado de las FARC, en suelo ecuatoriano, trayendo consigo inimaginables consecuencias políticas, militares, económicas y sociales al pueblo colombiano quién en definitiva pagará los costos ante eventuales repeticiones de hechos como los descritos.

Es un dirigente, que no tiene el mínimo respeto por los emblemas internacionales, como es el caso del uso de los chalecos de las Cruz Roja Internacional, cuando efectivos del Ejército colombiano ejecutaron la Operación Jaque, con el objeto de liberar a 11 secuestrados desde las selvas colombianas, hecho sin duda victorioso para las Fuerzas Militares, para el Gobierno y para los colombianos todos, pero manchado, por ese pequeño gran detalle.

Es un Ministro de Defensa, que se vanagloria de “sus Triunfos”, en la Operación Fénix, en la Operación Jaque y en las acciones militares tendientes a aniquilar a los narcotraficantes, pero no se hace responsable moral ni políticamente, cuando esas mismas Fuerzas Militares, en actos criminales de Estado, asesinan despiadadamente a jóvenes humildes de Colombia, haciéndolos pasar por terroristas, con el sólo objetivo de mostrar resultados positivos a la acción militar contra los delincuentes terroristas. De ahí el mal llamados “Falsos Positivos”. Demás esta de mencionar, que lastimosamente estos actos de crímenes de lesa humanidad, no son casos aislados ni tampoco, unos cuántos cómo las autoridades se empeñan en intentar demostrar y acusar a las víctimas de hacer proselitismo político de sus desgracias, manifestando que hay muchos casos que no son reales. Tal vez sea cierto que no son todos los casos denunciados a la justicia reales, pero habiendo uno sólo probado – como por ejemplo Soacha – ya constituye un Crimen de Lesa Humanidad que no se puede dejar pasar ni menos intentar de acallar en los medios de comunicación.

En este tipo de hechos ocurridos, cuando el Sr. Santos, fungía como Ministro de Defensa Nacional, él da un paso a un lado, al igual que su Alto Mando, responsabilizando cobardemente de esas barbaries a mandos muy subalternos, cayendo ante la justicia sólo algunos – muy pocos – oficiales de baja graduación, algunos suboficiales y soldados regulares o profesionales.

Es decir, la responsabilidad de mando, en el Ejército de Colombia y en el Ministerio de Defensa, en estos casos no existe. Este Ejército de Colombia, entonces a la luz de los responsables de estos crímenes de Estado, está en manos de algunos oficiales de baja graduación y otros suboficiales y soldados.

Esta situación en cualquier Ejército del mundo, jerarquizado, disciplinado, y respetable, hubiese costado al menos, las cabezas de los Altos Mandos más directos, pues cuesta creer que casos en comento hayan sido ideados, planificados, ejecutados, con todo un aparataje logístico detrás de ello, por unos cuántos delincuentes de baja jerarquía militar. Si eso fuese así, sólo se podría afirmar que el Ejército Colombiano, está en muy malas manos.

Personalmente me inclino a pensar que no es un hecho aislado, que no es una aventura, por unos pesos de unos pocos oficiales y suboficiales. De nuevo ahí el fin justifica los medios. Si esto me está salpicando, me escondo y no me hago responsable. Esa es la consigna del Sr. Santos y por ello, el peligro que conlleva, que sea elegido Presidente de Colombia. A mi modesto modo de ver las cosas, es un real peligro, incluso para quienes confían en él.

Mencionemos de pasada, solamente, pero no menos importante, la actitud del candidato Santos, respecto de su más cercano contendor y nuevamente valiéndose de todo tipo de medios y la gran mayoría de nula ética, para lograr su fin, al desacreditar tendenciosamente al candidato Mockus, usando métodos poco limpios, transparentes y lo que es peor, irreales. La más grave de todas, pues algunas son demasiado infantiles, es relacionar al candidato Mockus con el dictador marxista de Venezuela, Hugo Chávez Frías. Nada más alejado de la realidad y el candidato ha insistido en todos los tonos que no aceptará intromisión de gobiernos extranjeros en asuntos internos de Colombia.
Mienten sobre el candidato mañosamente, con tal de obtener más adeptos a su candidatura, lo cual se refleja en toda su magnitud, que para él no hay reglas de señorío e hidalguía ni menos sentido de alta política.

¿Es que el Gobierno de Uribe hizo cosas buenas, especialmente la Seguridad Democrática? Si quizá el Gobierno del Presidente Uribe hizo cosas buenas; pero también cosas muy malas, con mucha falta de honestidad, transparencia, y rigor ético, como por ejemplo todo lo sucedido para su primera reelección, y lo que hay detrás de la llamada “Yidispolítica”, que no todo es falso, como se apresuran a asegurar, pues eso política, ética y jurídicamente no tiene explicación asidero ninguno ni menos lógica; todo el montaje empleado, incluso con fondos públicos para llegar a buen puerto con un referéndum que permitiera una segunda reelección, que felizmente la Corte Constitucional, actúo esta vez en consecuencia y conforme a derecho.

Luego, no por haber conseguido logros importantes en un gobierno de ocho largos años, nos van a asegurar que los cuatro siguientes serán igualmente prósperos, si es que hubo prosperidad, por todo lo expresado precedentemente.

Al otro lado del ring, se encuentra Antanas Mockus, de origen Lituano (también se lo han sacado en cara cómo si eso fuere un delito), un político, atípico, partiendo por algo muy raro en la política de nuestros días y de todos los tiempos. Es un político HONRADO. Nada más simple que eso. Y a la inversa de lo que ocurre en las otras candidaturas, sí se hace responsable de los actos de su comando y lo primero que ordena, es no a los insultos a sus adversarios políticos, no al lenguaje peyorativo, no a la calumnia, no a las bajezas políticas.

Digo que es un político raro, pero no inexperto. Fue Alcalde Mayor de Bogotá en dos oportunidades y demostró que si es honrado y que si se puede hacer una política honesta para todo el país, con las consiguientes ventajas para todo el pueblo colombiano y no sólo para algunos, como cuando reina la corrupción, la mentira, el robo descarado del erario público y otras bondades tan de moda en la actual administración del Estado.

Su programa, es válido e inteligente. Sí va a aniquilar a las FARC, si las va a perseguir militar e inteligentemente, pues a los narcoterroristas, no sólo se les derrota con armas de fuego, se les derrota con un pueblo con mayor educación, con mayores oportunidades para todos, con más equidad social, con una importante disminución de la brecha entre el quintil más rico versus el quintil más pobre de la sociedad colombiana. Sí va mantener el estrecho lazo de cooperación comercial y militar con los Estados Unidos, etc.

Es decir, ofrece continuar con el desarrollo de Colombia en todos los frentes pero con un aditivo muy especial y atractivo; algo que me da la idea que los colombianos, no lo han vivido por años: sin corrupción, sin los falsos positivos, sí a la educación de calidad para todos, si a la transparencia, sí a lograr mayor inversión extranjera, pero que sirva para algo, pues es cierto que bajo la actual administración, la inversión extranjera ha crecido, pero a los colombianos, vía exenciones tributarias, no les dejan un peso y el empleo que éste genera no es de la mejor calidad tampoco. Ha servido, mayoritariamente sólo para mostrar una parte de los números, es decir, se han invertido en el país tanto % del PIB; pero no se dice con la misma honradez, cuántos impuestos han quedado en el país, pues las cantidades son irrisorias.

Concluyendo, al iniciar esta nota, afirmé que los colombianos se están jugando algo realmente importante, pues se trata de su futuro inmediato y cercano. La oportunidad para empezar este proceso que ofrece el candidato Mockus, no se acaba en cuatro años más, ni se termina de ejecutar en ese plazo sino que debe continuar y para ello, ya se verán los posibles sucesores, como por ejemplo, el ex Alcalde Fajardo o quienes elijan en un acto democrático su coalición política.

No me cabe duda, que este 30 de mayo, a eso de las siete de la noche, Colombia habrá elegido a su próximo Presidente y ruego al Altísimo con inmenso fervor, que ilumine a cada colombiano, tan queridos por mi y que voten por lo mejor que les conviene: Antanas Mockus